miércoles, 22 de noviembre de 2017

No hay peor ciego, que el que no quiere ver…

No hay peor ciego, que el que no quiere ver…

Siempre estuvo allí, no nos percatamos que había otro asunto sin resolver; éramos los Belascoarán Shayne de esta historia, teníamos al problema en nuestras narices.

Esto surgió así:

Casi Fer pisa la popó de un perro, y nos hizo gracia pensar que si lo hubiera hecho así, habría entrado oliendo a la oficina, la cuestión era que había siempre heces fecales de perro y si íbamos contínuamente pisando y luego, al entrar en la oficina, entonces los de la oficina asociarían el olor de las heces con nosotros… Sin embargo pensamos que si íbamos en bici como todos los demás, entonces la bici se quedaría afuera y nosotros ya no estaríamos asociados con dicho aroma porque este se quedaría en las llantas.
-¿Y si nos atropellan por venir en bici? Está re feo-
- Ni señalamientos hay, mejor los de la Forjadores los hubieran puesto por aquí-.


Así es como nos dimos cuenta de que muchos niños llegaban en bicicleta, ya sea manejando solos, o los padres los traen, y que por donde transitan no hay señales, y eso que circulan muchos autos y camiones de carga pesada. Sí existen semáforos y el apoyo de un agente de vialidad pero no parece ser suficiente ni hay un camino destinado para ciclistas.

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